martes, 30 de mayo de 2017

Todo empieza precisamente así, identificando una "sed"


Claro que reconociéndola tendrías una ventaja, tal vez ¿injusta?



Porque estamos universalmente sedientos, sedientos de reconocimiento por lo que tenemos y por lo que hacemos, y subrayo: se-dien-tos. 

Es una forma de anhelo innata en nosotros, profunda  y “trasversal” porque se esconde tras las motivaciones humanas en todos los estratos y en todas las circunstancias. Es (se diga lo que se diga), el cimiento presente en la base no visible de muchos síes y de muchos noes, de muchas acciones y de muchos rechazos, con una fuerza poderosa



 ¿Qué tal la imagen de haber encontrado, por fin, una fuente fresca cuando sentías sed, y sed, y sed?


Es decir, que el poder identificar (apoyándome en una sistemática de cuatro pasos) y reconocer algo elogiable de otro, y el desarrollar un “orgullo  ajeno” por esos méritos que son suyos y no míos, está satisfaciendo un deseo innato y profundo… ¡de los demás!


Y quienes satisfagan esa clase de "sed" de los otros, poniendo en juego el esfuerzo y las habilidades nada sencillas, los pasos concretos o el sistema que a cada cual le resulte eficaz para poder lograrlo engrasarán sus relaciones y encontrarán... 

Satisfacción y, además, resultados en el arte de "navegar" por éste mundo. Nada menos que eso.

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 ¡Es una motivación poderosa!, ¿tal vez, acaso, algo injusta a favor de quien la domine? (reflexión tomada de la página Web, acceso picando aquí)